Amílcar es una de esas personas que al mismo tiempo son una especie de personaje o figura que son de tu pueblo y terminan haciendo cosas inimaginables, maravillando a todo mundo. Si mal no recuerdo, y que él me corrija si me equivoco, yo nunca lo conocí formalmente. No sé si les ha pasado que ven tanto a una persona que eventualmente se reconocen y la terminan saludando, o que saben de ella por referencia en internet y ella a ti y así de cierta forma se terminan “conociendo” casi por incercia. Algunxs lo conocerán por ser DJ Huge Hefner en otras épocas, otrxs por su proyecto de hip-hop MC-DC, otrxs por el largo trabajo que ha hecho como escritor en distintos medios, otrxs como conocedor de las crypto-monedas, otrxs como Eduardo Próspero, y otrxs como el autor de La Tormenta, su novela. Y de ésta última me interesó hablar con él, porque vamos en un camino juntxs de interés por el esoterismo, la magia, el tarot y demás cuestiones afines.

Para quienes no conozcan tu trabajo ¿Qué es y de qué trata La Tormenta? 

“La Tormenta” es mi primera y probablemente única novela. 

También la describiría como una explicación del funcionamiento y el estado del mundo, la cual te dejará más confundido que cuando comenzaste. Haciendo preguntas más interesantes, sin embargo.

La novela es hiper referencial y diría que, dentro de sí misma, contiene una guía de lectura que podría mantenerte ocupado por años. 

Es el conector, la piedra angular de toda mi obra artística. La cual continúa desarrollándose en forma de música, publicaciones independientes, magia, collages y arte callejero.

La trama gira en torno a una persona que solía ser intelectual y se topa de frente con el mundo espiritual, lo cual cambia su vida por completo. Describe el traumático primer paso con el que comienza un viaje infinito. Otro tema importante es Venezuela y todo lo que pasó allá en la última década, pero visto desde la perspectiva de alguien a quién poco le importan los acontecimientos a su alrededor. Ya que lo que ocurre en su interior ocupa toda su atención.

¿Cuales fueron tus influencias al escribirla?

El principal es Robert Anton Wilson, al cual entre los Discordianos se le conoce como Mordecai Malignatus. Sus libros “Illuminatus!” y “Cosmic Trigger” son parte de la trama de “La Tormenta”, y sus ideas están presentes durante toda la novela. También las de Grant Morrison y su obra magna “The Invisibles”. Y las de Alan Moore.

Otros importantes son “A Confederacy of Dunces” de John Kennedy Toole y “VALIS” de Philip K. Dick. Además de “Slaughterhouse-Five” de Kurt Vonnegut y “The Brief Wondrous Life of Oscar Wao” de Junot Díaz, las cuales no había leído al momento de escribir la novela pero me influyeron de cualquier manera. 

Por encima de todo está el “Principia Discordia”, el tomo sagrado del Discordianismo. Una doctrina que podría definirse como un chiste disfrazado de religión o como una religión disfrazada de chiste, dependiendo de a quién le preguntes. En “La Tormenta” describo el libro así:

“Al mismo tiempo una importante obra literaria, un fanzine humorístico y un objeto místico, su tagline es: “Wherein is explained everything worth knowing about absolutely everything”, lo cual no es exageración alguna. Entre más lo estudio más cierto se hace. Cuenta la leyenda que Lord Omar llegó a vender copias en las calles utilizando el eslogan: “Mucho más graciosa que la Biblia”.

También tiene influencias musicales, entre las cuales destacaría al Wu-Tang Clan, a Tupac, y a Biggie Smalls. Y a “Hombre al Agua” de Soda Stereo.

¿Cuál fue el germen de La Tormenta? ¿cuál fue la primera idea que dio pie a que te plantearas escribirla?

Un día desperté y todo había cambiado. En un mundo muy similar al anterior, pero a su vez completamente diferente. Estoy seguro de que todo el que lea estas palabras sabrá de lo que hablo y en algún momento sintió el cambio, aunque la mayoría aún no se lo admita a sí mismo.

La novela es mi intento de explicar lo que implica este corto párrafo aquí arriba. Me tomó casi 400 páginas y queda en manos del lector decidir si lo logré a cabalidad.

¿Qué pasó el 21 de Diciembre del 2012?

Se acabó el mundo como lo conocíamos. Y comenzó uno nuevo con reglas ligeramente distintas. Hasta el más mínimo cambio altera fundamentalmente la totalidad del sistema, sin embargo. 

Las apuestas subieron. Los códigos cambiaron. Comenzaron las pruebas y tribulaciones. 

En “La Tormenta” describo al proceso de la siguiente manera:

En resumen, debo pretender ser uno de ellos para disminuir el costo social que pago por no participar en la discusión política. Escuchar sus opiniones al respecto, de cualquiera de los dos polos, genera en mí una mezcla de risa, ternura y terror. Como diría Roberto Roena, ellos loco locos, pero yo tranquilo.

Ni imagino si se enteraran de que secretamente considero que el antiguo mundo realmente terminó aquel 21 de Diciembre. Personalmente no volví a trabajar para otros y me zambullí en el mundo espiritual en el que nadamos como peces, pero me refiero a una situación general. La vieja guardia muere lenta y sospechosamente, la vigilancia gubernamental es total, los sistemas de control aprietan las tuercas a niveles absurdos. Algo tiene que ceder, es obvio para mí. Y, simbólicamente al menos, la etapa final del proceso comenzó ese día.

Temo pecar de optimista como los filósofos psicodélicos de los sesenta y setenta a los que soy aficionado. Leer sus conclusiones y predicciones desde la distancia que nos brinda el tiempo me parte el corazón. Subestimaron al enemigo. Sobreestimaron la curiosidad humana. Los cegó el brillo de lo positivo; no podían imaginar el efecto adormecedor que acompaña la tecnología, lo letal que serían las infinitas distracciones disponibles, la disposición a la esclavitud del ciudadano promedio. Y probablemente cometo el mismo error.

¿Tiene importancia la simbología en La Tormenta? ¿Cómo manejas este tema allí?

Es lo más importante de toda la novela y lo manejo torpemente. 

Lo cual está justificado por el hecho de que el personaje principal está aprendiendo, da sus primeros pasos. Y “La Tormenta” está en primera persona. El protagonista se da cuenta de lo crucial y omnipresente que es la simbología en el mundo, y comienza a estudiarla.

¿Ya te diste cuenta tú, que lees estas palabras?

¿Cómo se manifiesta la magia (lo que sea que eso signifique para ti) en tu vida y en La Tormenta?

Uno de los temas de “La Tormenta” es el resurgimiento de la magia en el mundo. Lo cual está pasando. 

En mi vida dejé de practicar cualquier tipo de magia y concentro toda mi voluntad en el arte, que también es magia.  

La magia existe y funciona, pero es más peligrosa que cualquier deporte extremo. Y suele terminar en situaciones peores que la muerte. La novela explora esta idea.

Con el arte, por el contrario, ganamos todos.

¿Qué te ha enseñado el mundo al vivir (un poco) como un nómada? 

Que hay demasiados genios allá afuera. El nivel de talento en Latinoamérica es ridículo.

Que a pesar de lo conectados que la tecnología nos permite estar, estamos más desconectados que nunca. Cada uno en su propio universo inalcanzable.

Que se puede.

Que la mayoría de los seres humanos están perdidos y confundidos, pero en negación e intentando convencer al mundo de que están bien. No pueden admitir “el horror de nuestra situación” del que hablaba Gurdjieff.

Que no hay otra opción sino lanzarse al abismo.

¿Qué significa para ti despertar? Me refiero a un despertar de la consciencia. Fuera de toda la tendencia del wokeness del internet.

A nivel colectivo, una utopía. A la gente no le importa esa mierda.

A nivel individual, el camino y la meta. Lo único que importa es hacer el trabajo. 

¿Qué vínculo podrías encontrar entre el hip-hop y el misticismo?

Infinitos vínculos. Se tocan por todos lados desde que la creación del género. 

En “La Tormenta” exploro el tema extensivamente pero, sin entrar en detalles, te puedo decir que: 

El hip hop tiene un componente mágico.

El samplear tiene un componente alquímico. 

Y que, entre las superestrellas y los pioneros, la mayoría de los implicados en el género saben que están jugando con las fuerzas elementales del Universo.

Además, todo el hip hop gringo viene mezclado con la ideología de los Five-Percenters, una rama radical del Islam que tiene mucho que decir respecto al misticismo. Para muestra, las palabras de Jay Electronica: “My poetry’s living like the God that I fall back on/ And all praises due to Allah for such a illustrious platform/ The teachings of the Honorable Elijah Muhammad’s my backbone”.

Para completar, otra cita directa de la novela:

“Prendo la computadora, levo anclas y navego hacia los sitios de rutina. Reviso titulares de noticias musicales – las únicas que importan -, escucho un par de tracks que seguramente mezclaron anteayer y le doy la oportunidad a tres videoclips. Nada pasa el filtro. Nada cuelgo en el blog de HUGE Hefner. Pero estoy aquí por algo, la Internet aparece ante mí un vínculo hacia el sitio web “Rappers looking like wizards” e invierto una hora entre fotos y videos de raperos de todas las épocas luciendo como hechiceros de alguna u otra manera. Hilarante. Revelador.

Me pregunto si podré considerar esto casualidad. Actualmente escucho casi exclusivamente hip hop, recientemente caí en las garras de la magia y aparece un blog dedicado precisamente a enlazar ambas actividades. No. Anoto la sincronicidad en el diario, termino la entrada con la reflexión: “Otra buena pregunta es cuántos de estos raperos en realidad son practicantes de las artes ocultas y se lo están restregando en la cara al mundo, sólo que como visten un sombrero gigante nadie toma en serio su mensaje.”

¿Qué onda con el número 23?

Cuenta la leyenda que William Burroughs redescubrió lo que se conoce como el “23 Enigma” y le pasó la información a Robert Anton Wilson, el cual desde ese momento comenzó a recibir sincronicidades con el número. Wilson desarrolló toda una teoría sobre el tema en su libro “Cosmic Trigger”, integró el número a su novela “Illuminatus!”, y lo incluyó en el “Principia Discordia”. Convirtiéndolo así en leyenda para siempre y hasta que explote La Tierra.

Para completar, una cita directa de R.A.W. extraida del imprescindible “Cosmic Trigger”:

“I accepted the 23 enigma as a signal that I should attempt to decipher. After a while my passion for jotting down every significant 23 that came my way began to annoy my Beautiful RedHeaded Wife, Arlen. 

“It’s all in your mind,” she told me on several occasions. “You’re just noticing the 23s and ignoring other numbers.” 

Of course. But she was annoyed by being implicated in the 23 mystery even before she met me. Our two oldest daughters (by her previous marriage) were born on February 23 and August 23 respectively. 

Once the Numerologist went to see the Academy Award film, Charly, with a friend who was particularly dubious about this 23 obsession. The story of the film concerns a low-grade moron (IQ around 70) who is transformed by neuro-surgery into a superhuman genius (IQ 200+). In the crucial operation scene, the number on the operating room is visible, and it is, of course, 23. The friend sat bolt upright. 

“Jesus H. Particular Christ,” the friend said hollowly, “How do you do it? “

Most of the 23 data were incorporated into Illuminatus, to which the reader is referred. Here are a few examples: 

“Mad Dog” Coll was shot on 23rd Street when he was 23 years old; a year later, Dutch Schultz (who paid for the Coll assassination) was himself fatally shot on October 23, 1935. Marty Krompier, king of the Harlem numbers racket, was non-fatally shot on the same October 23, 1935. (“It’s got to be one of them coincidences,” he told police.) Schultz’s killer, Charlie Workman, served 23 years of a life sentence and was then paroled. 

When the donkey metaprogrammer has noticed a few oddities of this sort, the key signal becomes prominent everywhere. I soon noticed the 23 axioms that open Euclid’s Geometry; the fact that the mad bomber in the film, Airport, has Seat 23; that in the old stage productions of A Tale of Two Cities, Sydney Carton is the 23rd man guillotined in the gory climax (some lexicographers believe this is the origin of the inscrutable slang expression “23 Skiddoo!”); 23, in telegrapher’s code, means “bust ” or “break the line,” while Hexagram 23 in the / Ching means “Break Apart. ” I was even thrilled by noting that in conception Mom and Dad each contribute 23 chromosomes to the fertilized egg, while within the DNA coil of genetic metaprogramming instructions there are unexplained bonding irregularities every 23rd angstrom. Aleister Crowley’s Cabalistic Dictionary later excited weird speculations about 23 perhaps being somehow involved with reproduction by defining 23 as the number of “parting, removal, separation,” “joy,” “a thread,” and “life.

El Instagram de “La Tormenta” se lo dedico a una serie en desarrollo sobre el #23 en películas y series recientes.

En mi blog encontrarán más extractos y material relacionado a la novela.

Y aquí pueden ordenar una copia de “La Tormenta”.